Una aprendió muy pronto a no hacer preguntas.
Otra pasó años llamando cuidado a aquello que la mantenía atrapada.
Hubo quien crió a sus hijos mientras intentaba no desaparecer de sí misma. Quien trabajó, sostuvo, perdonó y volvió a empezar tantas veces que ya no sabía decir en cuál de ellas había sido más valiente.
Algunas se fueron. Otras se quedaron hasta comprender que también era posible partir. Muchas atravesaron la vida sin conocer el nombre de lo que les ocurría, pero encontraron dentro de sí maneras silenciosas de resistir.
No vivieron la misma historia. Tal vez nunca se conocieron. Aun así, cuando sus voces se acercan, algo se revela: aquello que durante tanto tiempo pareció un destino individual también formaba parte de la experiencia de muchas.
Estas historias todavía no comienzan aquí.
Aquí comienza apenas el instante en que el silencio comprende que será escuchado.